| C.T., Ciudad Real
Lleva
treinta años fotografiando todo lo que le ha provocado interés, pero
a pesar del tiempo, nada indica que Cristina García Rodero esté
agotada; ha hecho miles de fotografías, “tantas que contarlas me
causaría frustración” y, sin embargo, los temas no se agotan ante el
objetivo de su cámara.
La fotógrafa de Puertollano celebró ayer en Ciudad Real una
sesión en la que hizo un repaso a una parte de su inmenso trabajo.
Durante tres horas, acompañándose de música, proyectó las series
“Rituales en Haití”, “España oculta” y ”Entre el cielo y la tierra”.
Con este acto Rodero puso punto y final a las Jornadas “La
fotografía, inventario de la vida”, organizadas por la Universidad
regional en las que además se ha podido ver la interesante
exposición “Luis Escobar. Fotógrafo de un pueblo, 1920-1950”, una
recopilación de la obras de este albaceteño y “Libros de fotografía
en Castilla-La Mancha”. Las dos exposiciones han sido organizadas
por el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha.
Además del visionado de fotografías, explicó las razones que le
llevaron cuando tenía 23 años a dedicarse a la fotografía, qué le
interesa cuando se pone detrás de la cámara, o cuando escoge un
nuevo tema, sus métodos de trabajo y sus técnicas: “Si le puede
servir de algo mi experiencia a los demás estaría encantada, yo
empecé sola, como todos los que nos queríamos dedicar en los 70 a la
fotografía. El aprendizaje ha sido muy duro y difícil y si mi
experiencia le puede servir a alguien o puedo contagiar entusiasmo
por la fotografía o la vida me siento muy satisfecha”.
Por lo demás, explicó que el hecho de que una joven en aquella
época se dedicase a viajar con una maleta por España no le supuso
demasiados obstáculos, más bien al contrario: “Creo que el hecho de
ser mujer me ha ayudado sobre todo a que la gente tuviera confianza
en mi, a echarme una mano, se notaba en la delicadeza del trato. Ha
habido de todo, pero así te vas formado porque el reportaje es una
escuela de vida”.
En cuanto a los temas de sus imágenes declaró que los 15 años que
dedicó a “España oculta” ha marcado su forma de ver la vida y sus
trabajos posteriores: “El conocimiento de España es lo que me ha
hecho que me acerque de una manera muy específica a otros países.
Vas cambiando de sitios, de lugares, de religiones, de épocas, pero
el trabajo se va haciendo cada vez más rico, amplio y difícil a la
hora de seleccionar y contar una historia con muchas historias a su
vez en la que hay tantos países distintos y religiones distintas”.
Con esta serie sin duda ha contribuído a descubrir no sólo la
belleza de España sino un aspecto del país que como ella misma
indicó “en ese momento estaba muy desvalorado.

|